La lesión por latigazo cervical, es una secuela producida comúnmente por un accidente de tráfico que, aunque no suele ser muy grave, el dolor y disfunción que causa, pueden llegar a ser considerables.

El cuadro clínico resulta de un traumatismo de la columna cervical, pero también puede deberse a una conmoción cerebral o la concurrencia de ambos.

Son las consecuencias de un movimiento brusco de aceleración o parada del tronco, que da lugar a una inclinación de la cabeza en sentido contrario, con la correspondiente flexión de la columna cervical, ocasionando una lesión de los tejidos blandos del cuello puesto que el movimiento tensiona los músculos y los ligamentos del mismo más allá de su rango normal de movimiento. Afecta principalmente a la vértebra C5, que es la más móvil de todas y ocasiona dolor agudo y molestias en el cuello.

Recomendaciones en caso de latigazo cervical

 

Es muy importante que usted conozca todos los síntomas de antemano para poder identificar con mayor precisión el grado de la lesión, y si experimenta cualquiera de los detallados anteriormente, es recomendable que acuda cuanto antes a su médico de cabecera para que éste le prescriba el tratamiento más adecuado, o le derive al especialista correspondiente para poder tratar su problema de un modo más exhaustivo.
Si ya se encontrase en tratamiento rehabilitador por alguna de estas dolencias, deberá comunicar a su terapeuta cualquier nuevo síntoma que experimente ya que, un mala recuperación de la zona, puede derivar en el mantenimiento del dolor y de las complicaciones en el cuello y en la columna.

Estamos a su disposición para asesorarle sobre cualquier duda que pueda surgirle referente a los latigazos cervicales.

TRAFICOAYUDA

Sintomatología

  • Dolor cervical: dolor de la zona cervical que se origina en la parte posterior del cuello y se propaga por médula espinal para llegar hasta el brazo e incluso a los dedos. Se trata de una cérvico-braquialgia y es el síntoma más frecuente.  Aparece generalmente entre las 6 y las 72 horas del accidente y  se puede irradiar hacia la región interescapular, clavícula, tórax y región subescapular.
  • Contracturas musculares. Usted notará la zona dura, hinchada y dolorida, notando a la palpación un abultamiento, el dolor aumentará con los movimientos.
  • Cefaleas: dolores de cabeza prolongados, que respetan el descanso nocturno y que pueden ser persistentes meses después del accidente, son de intensidad variable, generalmente a causa de la lesión muscular. También se puede producir la temida migraña postraumática, signo de mal pronóstico, suele aparecer en personas que sufren de jaquecas previas.
  • Limitación en la movilidad del cuello: dificultad para realizar los movimientos hacia arriba y hacia abajo, así como los giros a derecha e izquierda.
  • Dolor lumbar: producido por la distensión o desgarro de las fibras musculares.
  • Miembros superiores: dolor en hombros, hormigueos y parestesias generalizados tanto en brazos como  en cuartos y quintos dedos (sensaciones anormales de cosquilleo, calor o frío), edemas en miembros o manos (hinchazón), frialdad y palidez en éstas, fatigabilidad.
  • Estados vertiginosos: sensación de mareo e inestabilidad, náuseas, vértigos, visión borrosa (breve e intermitente), diplopía (visión doble).
  • Tinnitus: percepción de ruido o zumbidos en los oídos.
  • Disfagia: Se presenta la dificultad o imposibilidad para tragar, posiblemente debido al edema faríngeo o hematoma retro-faríngeo, puede producir ronquera.

 

Adicionalmente, usted podría sufrir otra serie de síntomas producidos por el accidente que describimos a continuación:

 

  • Síndrome de estrés postraumático: son vivencias continuadas de la situación traumática que cursan con angustia, terror, irritabilidad, dificultad de concentración e insomnio persistente. También se pueden presentar retricciones en la vida afectiva, tales como incapacidad para mostrar los sentimientos, disminución de la líbido e impotencia para tener relaciones sexuales, etc… Todos estos trastornos requieren tratamiento, ya que pueden derivar en cuadros ansiosos y depresivos.